La Sangre a nuestro Paso

 

Muere, Julio.

Muere, Agosto.

Ahí están vuestros hijos bastardos! Ahí están, miradlos bien.  Valen el alma de un loco.  Valen sus sueños. Valen su corazón en ruinas.

Ahora, merecedlos.

El silencio nunca es solo silencio. No ha sido solo silencio. Meses de batalla, de una batalla tan cruel que podríais palidecer sólo con imaginarla. Una batalla solitaria. A tres bandas pero solitaria.  Una habitación desierta con una ventana a ninguna parte. Una cama fria de ojos árticos. Unas paredes rotas a arañazos. Recuerdos arrancados. Desesperación, desesperación, distancia,  insomnio, locura. Tanto ha costado. Tanto ha exigido.  Dias que se pasaban sin consciencia real del dia o la noche. Sin conciencia real del tiempo trancurrido. Solo días con cristales en los poros de la piel y los ojos empañados. Sumar páginas. Sumar páginas. Crear el Apocalipsis, fabricar las historias, los momentos, los ritmos, las claves, las ausencias, los dramas, los lazos rotos, los reencuentros, los pecados… Fabricarlo todo. Destruir lo demás por el camino…

Obsesión, presión, agobio.

Mi agobio, su agobio. Volverme monstruo.

Tanto han exigido. Tan alto ha sido el pago. Tan caro. Tan despiadado. Tan inhumano.

Volverme monstruo. Hacer daño a quien más quería. Que me tenga miedo. Que me hulla como de la peste. Volverme monstruo. Merecer mi locura. Merecer mi abandono. Final del verso. Punto y aparte. Guión abierto. Frases suicidas…

Ahí están mis hijos bastardos. Ahí, vuestro Apocalipsis. Todo es vuestro. Es un regalo post mortem de un sombrerero loco y dos dementes. Nadie podrá imaginar la sangre que hemos derramado. Ahora es vuestro. Tratadlo con cariño. Un cuento de hadas ha sido sacrificado en altar de los pecados para dar vida a esta pesadilla colectiva.  Han muerto todas las hadas de Neverland para resucitar a los Caídos. Se han roto todos los espejos de regreso al País de las Maravillas para traer a la Legión del Sol hasta una Nueva York podrida de cadáveres en vida.  Se ha borrado la sonrisa más hermosa del mundo para regalaros estas páginas. Alicia se queda en el camino para rescatar a Luz. Ni imagináis lo que eso supone. No podéis imaginarlo. No podéis.

Crear estas páginas desoladas nos ha exigido convertirnos en  ruinas. Desatar las costuras del corazón. Arrancarnos la piel. Quitarnos los ojos. Emparedarnos en vida. Ser despojos. Perderlo todo. TODO. Morir por el camino. Resurección sin esperanza.

Volvernos monstruos.

Volvernos monstruos.

El silencio de estos meses se cuenta por los arañazos bajo las pestañas, gota a gota. Perder las yemas de los dedos y con ellas las caricias empaquetadas en cajas de embalaje preparando la huida. Quemar las pupilas para dejar de ver las sonrisas que van a olvidarse muy pronto. Gastar todas las palabras para que dejen de tener efecto y sentido, se vuelvan dagas al corazón que solo saben dañar cuando querían hacer reir. Que mueran todos los suspiros en unos labios que no querrán besar nunca más. Que se pudra un corazón repleto de latidos por latir. Que el invierno nos encuentre soñando en primavera. Mirarnos al espejo y no reconocernos.  Volvernos monstruos. Perder el hechizo. Que el gris rutina levante su bandera pirata sobre nuestro futuro imposible.

Se lleva nuestra piel y nuestra carne. Se lleva nuestra sangre a borbotones. Nos roba los instantes de una vida prometida de instantes. Nos devuelve vacío a manos llenas. Nos deja tristeza consentida habitando los latidos de corazones que han olvidado latir.

Os lo hemos dado todo para hacerlos nacer. Lo hemos sacrificado todo. He aquí nuestros hijos bastardos.

El trabajo ha sido concluido. Ya existen las palabras. Ya tenemos historia. Hemos muerto en pie.

Sobrevividnos. He vendido mi alma por ellos.  Merecedlos!

 

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