HE VISTO A DIOS

Luis Royo

¿O no lo he visto?, aún no sé. Pero otros me han hecho sentir el peso de sus botas,  sus imperativos, sus ordenes, sus estrechas miras, su afán de selección. Otros se encargan bien de aplastar nuestro yo con lo que llaman su palabra.

¿Yo no creo en ÉL?, eso no importa. Veo que bajo su despotismo obligan a esconderse, que bajo su mirada tiemblan y obedecen, que bajo sus dogmas se muere el ser humano.

Sus imágenes se extienden por todos los rincones. Hasta la belleza se anida en ellas de manos de los genios de la historia para engañarnos. Compraron a todos en su nombre, hicieron prisioneros, ensangrentaron la tierra. El manto que inventaron de Él aún nos cubre despiadadamente sin dejarnos ver nuestro cielo, dejándonos solo imaginar un cielo inhumano y, como no, sacrificado.

Aquí, en el taller, los ánimos van decayendo día a día, las energías no solo escasean, ya faltan. Cuando nos miramos a los ojos (lo evitamos en lo posible), vemos en el otro el abismo del abatimiento. Los retiros a la clínica se han intensificado estos meses, nadie lo dice, todos callamos. Al americano ni lo saludo. Pero lo que ha batallado durante este tiempo en nuestra contra, ahora se retuerce agonizando sobre estas baldosas.

Hemos roto cientos de dibujos, pero aún así, la primera entrega de MALEFIC TIME está a punto de terminarse. Quedarán días de ordenar, de seleccionar, de repasar, pero al fin las máquinas se pondrán en funcionamiento, los papeles en blanco se mancharán con su estigma, las paredes se cubrirán  con los pigmentos secos de la oscuridad, las palabras nos dejarán ver otro camino. Los sonidos nos harán soñar en negro. Todo caminará por el sendero de la noche, donde no hace falta gafas de sol. Todo mirará a la lejana Luna que huele a femenino. APOCALIPSE dejará de ser un sueño-pesadilla entre estas paredes tortuosas del taller y buscará la bocanada de aire fresco del exterior.

DEMONS

Nos tentaron con el mundo, y pudimos alejar el horizonte.

Nos mostraron la belleza, y añadimos el deseo.

Nos señalaron la incógnita, y comenzamos a pensar.

Nos descubrieron la carne, y gozando nos multiplicamos.

Miré a la luna rodeada de oscuridad, y escudriñé sus guaridas.

Observé mi interior, y encontré cientos de ellos.

ME SENTÍ SER HUMANO.

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